: 
/index.html
/fundacion.html
/filosofia.html
/ciencia.html
/historia.html
/tpolitica.html
/epolitica.html
/revueltas.html
/actividades.html
/enlaces.html
/revistero.html
/las_armas_de_la_crtica_tv.html

Ante la pregunta ¿qué es la Ciencia?, puede que muchos respondan, no sin acusar un cierto asombro ante la “obviedad” de la pregunta: la ciencia es lo que hacen los científicos (los químicos, los físicos, los biólogos o los astrónomos).

 

Otros, en cambio, dirán de inmediato, teniendo “críticamente” a la vista el planteamiento de Bacon para quien “saber es Poder” (es decir, que nuestro poder va tan lejos como nuestro saber), que la ciencia está vinculada estructuralmente con la dominación (el intento del hombre por dominarlo todo a través de la ciencia, se nos dirá, lo llevó a producir una atrocidad como la bomba atómica); que la ciencia es un problema de hegemonía frente a la cual estarán acaso propugnando por una crítica implacable –acusándola de euro-céntrica- y ante la que habría de plantarse una serie de estructuras alternativas de saberes (de “otros saberes”).

 

Otros, quizá, responderán de inmediato, haciendo eco de un renovado “espíritu positivo” y de un optimismo progresista decimonónico (poniendo entre paréntesis a la bomba atómica), que, en efecto, la ciencia, acompañada hoy invariablemente, en pleno siglo XXI, de la tecnología, es el motor del progreso y el desarrollo. Lo que hay que hacer, se nos dirá, es invertir en ciencia y tecnología y en investigación y desarrollo; una vez logrado esto, todo se dará por añadidura.

 

Otros se alinearán con los críticos de la ciencia como dominación, pero yendo aún más lejos para afirmar que el problema de hoy no es ni siquiera la dominación que, de mano de la ciencia, se da “del hombre hacia el hombre” (la explotación del hombre por el hombre, para decirlo con Marx), sino que el grado de devastación es tal que la atención debe ser ya puesta sobre quien ha resultado ser la más perjudicada por el avance de las ciencias y las técnicas: la naturaleza. El problema de nuestro tiempo sería, según estas posiciones, el antropocentrismo que se abrió camino en el Renacimiento europeo y en cuyo seno se configuró, precisamente, las estructuras racionales de la ciencia moderna.

 

Una vez revisado todos estos argumentos y muchos otros que bien podrían darse, y constatando que la obviedad de la pregunta no es tal, caeríamos en la cuenta de que de la ciencia se tienen tantas definiciones como posiciones ideológicas, políticas y filosóficas existen, muchas de ellas, de hecho, peleadas a muerte entre sí: un racionalista cartesiano será tachado de antropo-centrista por un ecologista radical; un racionalista newtoniano o darwiniano será tachado de euro-céntrico (o, peor, de etno-céntrico o de “darwinista social”) por un crítico de la ciencia en tanto que estructura de dominación occidental.

 

Pero lo cierto es que, en todo caso, asistiríamos a una circunstancia en donde estaríamos obligados a optar por una de entre tantas alternativas existentes que en torno de la ciencia se tengan a la vista, y estaríamos también, todo sea dicho, obligados a actuar en consecuencia.

 

Para el materialismo filosófico, en el estado actual de desarrollo de las ciencias, un desarrollo que tiene ya roturada y conceptualizada a prácticamente la totalidad de la realidad de nuestro presente, la filosofía no puede ser considerada en modo alguno como partiendo de la duda metódica cartesiana, sino que ha de hacerlo más bien partiendo de la duda científica. La relación que media entre la filosofía y las ciencias, por tanto, es de co-determinación dialéctica, y está presidida por una de las indagaciones que pueden ser consideradas, parafraseando a Ortega, como uno de los grandes temas de nuestro tiempo, a saber: dado el avance tan implacable y universal de las ciencias, en los inicios del siglo XXI, ¿es posible, o no, tener un control científico de nuestro destino político?

 

El papel de la filosofía con relación a los saberes científicos, estará entonces definido en función de la capacidad sistemática que ella tenga para evaluar, con arreglo a una ontología y una gnoseología con las que obligadamente debe contar, el estatuto científico de toda disciplina que esté en busca de cristalizar en ese sentido.

--------------------------------------------------

Libros y Documentos

 

Gustavo Bueno

¿Qué es la ciencia?

Pentalfa, Oviedo, 1995.

Fundación Gustavo Bueno y Proyecto de filosofía en español (PFE).

Texto íntegro disponible en la página del PFE: http://www.filosofia.org/aut/gbm/1995qc.htm 

--------------------------------------------------

Pablo Huerga Melcón

Historia de la Ciencia desde la perspectiva de la teoría del cierre categorial de Gustavo Bueno 

Diciembre, 2006.

Texto disponible en El Catoblepas: http://www.nodulo.org/ec/2006/n058p14.htm 

--------------------------------------------------